Política de lo común:

“Nosotros le llamamos cerebro colectivo a esa posibilidad de darnos a pensar alternativas”

Entrevista a Lizeth Vargas, venezolana, activista de la organización cooperativa comunitaria CECOSESOLA de Barquisimeto, Venezuela.[1]



Esta entrevista tiene el objetivo de visibilizar las formas alternativas para la gestión de los comunes realizada por prácticas cooperativas en Venezuela, lo que hoy, en medio de la crisis, genera posibilidades de transformación y reafirma el tejido comunitario en ese país. Además, nos brindan una perspectiva diferente de los modos de hacer política, y abre nuevos elementos sobre la concepción de lo colectivo, el compartir, la delegación y la rotación, que funcionan como acuerdos y prácticas que transitan en medio de un contexto con tensiones a diferentes niveles.

CLZ: Claudia López[2]

LV: Lizeth Vargas

CLZ: Puedes decirme tu nombre completo y contarme ¿cómo definirías a CECOSESOLA, tu organización?

LV: Mi nombre es Lizeth Carolina Vargas Cambero, soy integrante de CECOSESOLA un Organismo de Integración Cooperativa que funciona como una red. Somos alrededor de cincuenta organizaciones que estamos integradas por diversas razones.  No existe una única razón por la que uno quisiera ser parte de CECOSESOLA, algunas organizaciones están por el tema de la salud, otras estamos integradas por el tema agroecológico, otras simple y llanamente, por la producción agrícola que quizás no tiene tan desarrollado lo ecológico, o por el abastecimiento y distribución de productos. Hay también organizaciones asociadas por la microproducción de empresas, casi todas familiares, producción de salsas, de pastas, de artículos de limpieza para el hogar, de artículos de aseo personal, en fin, nos vamos integrando de acuerdo a todas las actividades que tenemos. Está también la funeraria que se dio desde nuestros inicios con algunas otras asociaciones cooperativas. Somos un proceso completamente abierto a la incorporación, pero no hacemos proselitismo, no obligamos a nadie a integrarse a nuestra red, sino que promovemos que sea una decisión consensuada por los grupos y organizaciones.

Así mismo, somos integrantes de la Red, asociados trabajadores, es decir, personas que estamos dedicados a tiempo completo a las actividades y que percibimos nuestros ingresos personales para mantener nuestros hogares. Entre todos somos alrededor de 1300 personas.

CLZ: ¿Puedes contarme sobre la red médica o los centros de asistencia para la salud?

LV: Bueno, esa es otra forma de asociación, es decir, las personas no estamos directamente en forma permanente en la organización pero con un aporte semanal de alrededor de 15 Bs. tenemos la posibilidad de incorporar hasta nueve personas para la atención de medicina general; así mismo, para el servicio funerario  hacemos un aporte colectivo que cubre todo el servicio. La atención médica es inmediata para cualquier persona, la pediatría y la ginecología no se pagan adicionalmente, es decir, solo con presentar la libreta de asociados accedemos a este servicio en los diferentes espacios. Actualmente, estamos en cinco localidades de Barquisimeto,  en cinco comunidades y ahí tenemos la atención primaria. Tenemos un Centro Integral Cooperativo de Salud, donde además de estas especialidades –medicina general, pediatría y ginecología- están la hospitalización, cirugía, laboratorio, radiología, como servicios que en los espacios más pequeños son más difíciles de acceder.

En el Centro Integral también hemos venido incorporando desde los inicios, la acupuntura, el área de hidroterapia, masajes, musicoterapia, es decir, alternativas a la medicina alopática y, hemos logrado la combinación de ambas opciones y cada vez más los médicos recomiendan estas posibilidades:  ̶ vaya y hágase acupuntura, o un masaje, desestresese, vaya a la hidroterapia. Si hay alguna dolencia persistente que no cede con medicamentos, los mismos médicos promueven la parte alternativa; en un principio no era tanto así, pero ya hemos logrado ese proceso que es hermosísimo. En el área de hidroterapia, masajes y acupuntura, estamos compañeros de otras áreas, que nos formamos y ocupamos ese espacio, y es comiquísimo porque muchas veces pasa que te di un masaje y entonces luego nos vemos en la feria y te preguntan:

̶ ¿tú no fuiste la que me atendió en terapia?

–sí, yo te atendí y ahora nos vemos aquí en la caja.

Es así cómo la rotación llama muchísimo la atención.

CLZ: A eso iba, ¿Cómo definirías la estructura? ¿Existen ciertos acuerdos básicos para el funcionamiento interno?

LV: La rotación, es como un acuerdo básico para ir desdibujando el apropiarnos de los espacios, no existen cargos establecidos (junta directiva, gerentes, supervisores), la gestión es colectiva, y así vamos intentando esta rotación. Existe un primer elemento muy importante que es la disposición de la persona, es decir, la persona tiene que estar dispuesta al cambio permanente para esa rotación. Algunos compañeros ingresamos por las ferias, cuando te digo ferias son los mercados que están distribuidos a lo largo de la ciudad, tenemos tres grandes mercados y adicionalmente hay otros puntos de las diferentes organizaciones que hacemos de forma parecida, no en la mismas dimensiones, porque se relaciona con la capacidad que tenga esta cooperativa o cada organización. Pero bueno, siguiendo el mismo ejemplo, si entré por la feria, por estos mercados, me voy incorporando a distintas actividades y cuando digo eso, no es tan sencillo, hay un equipo de cocina -para nuestra alimentación-, hay un equipo que está atendiendo el estacionamiento, hay un equipo que está en las cajas, y así…necesitamos cantidades de personas que atiendan espacios físicos, si necesitamos siete personas para el estacionamiento, no deberían estar ocho, nueve o diez, estas se deben ir a otra área.

CLZ: ¿Y eso lo regulan en las reuniones semanales?

LV: En las reuniones generalmente no, cada vez más sabemos quiénes vamos haciendo falta en los distintos espacios, algunas veces nos organizamos por listas y ahí practicamos la rotación, p.e. Lizeth estuvo la semana pasada en el estacionamiento, que esta semana esté en cocina y la siguiente semana que esté en una caja, y así sucesivamente. Algunas actividades no son tan rotativas semanalmente, otras son un poco más permanentes como la atención en los cajeros. Si una persona está recién llegada y no sabe manejar una caja registradora, y el tema de recibir el dinero, el vuelto, el pasar las tarjetas de débito ameritan un proceso de aprendizaje, en las primeras semanas no puede agarrar una caja, pero en la medida que ese aprendizaje se haga efectivo pues va a estar en las cajas, entonces así sí funciona. Eso es durante el fin de semana para que tengas una idea. Y durante la semana, por supuesto, estamos en nuestras reuniones, a una de ellas la llamamos reunión de gestión, son reuniones que en forma permanente estamos rotándonos según el día, y te digo porque tal vez en esta semana fui un martes, la siguiente voy un miércoles, la otra voy un lunes, y aunque son reuniones permanentes, nunca es igual porque no estamos las mismas personas. Al estar personas distintas, de repente, tu opinión contrasta con la mía en algún momento determinado pero luego, yo ya no estoy y hay otra persona con la cual conversar, por eso las reuniones nunca son iguales, así sean los mismos espacios.

CLZ: ¿Cómo se llegó al acuerdo de que solo los fines de semana son laborales?

LV: Ahhh (suspiro), bueno, mira, quizás eso es hasta histórico, con todo el tema del transporte que fue para nosotros un proceso de cambio, de mucho aprendizaje, pero de un cambio muy positivo, aprendimos a salir de la crisis tanto económica como de desgaste, y se dieron planteamientos hasta políticos, justamente, a través, de la reflexión permanente. El grupo de personas que estaban para ese momento se reunían y se reunían y pensaban, repensaban y compartían ideas, entonces fue y sigue siendo un proceso reflexivo que nunca acabó, sino que se fue dando en forma permanente, y hubo la claridad de que lo primordial no podía ser lo económico, sino que lo primordial es la transformación del ser humano, porque en la medida que comprendemos lo que promovemos, que es la relación de respeto al otro, la otra y lo otro, en esa medida cuando empiezas a cambiar esa relación, pues por supuesto, todo lo demás se va dando. Por esta razón invertimos tantos días en reunirnos y en darnos el tiempo necesario para la reflexión. Cuando nosotros decimos que tomamos decisiones por consenso y que todos podemos tomar decisiones, eso es un cosa wow, claro, no es que no se puedan tomar decisiones, las tomamos en la medida de que nos hagamos responsables de las consecuencias de la decisión que tomamos, eso es algo revolucionario, es súper revolucionario porque tenemos la libertad de accionar, pero esa libertad de accionar trae consecuencias, el tema está en justamente que estés dispuesto a asumir las consecuencias de los actos, de las decisiones que tomas, y de los actos que realizas. Es una cosa genial. Así que el tiempo de las reuniones, lo invertimos más en evidenciar las actitudes que vamos teniendo en nuestro día a día.

Nosotros decimos justamente que trabajamos en base a responsabilidad, cuando vamos asumiéndola, es como un ciclo: asumo una responsabilidad, me comprometo, la ejerzo con respeto a los acuerdos, respeto al ser humano, al ambiente, y con respeto a los espacios. Eso genera inevitablemente confianza, y si estás haciendo las cosas como las hemos acordado, yo confío plenamente en que tú vas a tomar una buena decisión, entonces eso hace súper dinámicas las actividades, no necesitamos una reunión específica donde tengamos que ponernos de acuerdo las 500 personas, p.e. en las ferias, se toma la decisión  y después se la socializa, obviamente, si no estás de acuerdo a los criterios que te he mencionado, por supuesto, se puede revertir la decisión, es más, cualquiera de nosotros puede objetarla cuando no está dentro de los acuerdos, en cualquier momento, ponte que no funcionó algo y si alguien dice que no está bien, por tal, tal, tal razón, se hace para atrás la decisión, entre dinamismo, rotación y la no existencia de jerarquías el proceso es muy dinámico.

CLZ: Quisiera pasar un poco a hablar sobre lo que está pasando actualmente en el contexto político social y económico en Venezuela, siento aun conmoción por el viaje que realicé hace poco a diferentes lugares, quisiera que me digas no tanto en términos económicos sino más desde lo social y la relación cotidiana con la gente, ¿qué ha pasado con la demanda anterior y las actividades actuales de la cooperativa en la feria y en los otros espacios? Me contabas que hay más gente que les necesita debido al desabastecimiento y la crisis, ¿puedes contarme al respecto?

LV: Sí, te hablaré desde mi perspectiva, mi opinión propia, más allá del compromiso con mi organización.

Pienso que son varios elementos los que se interrelacionan: Es verdad que hay un tipo de desabastecimiento porque no hay abundancia, por ejemplo, de caraotas (frijol negro), hoy en día con el tema de la divisas no hay la suficiente importación de este producto, y la demanda disminuye, así como el arroz, el trigo, la harina de trigo cada vez están menos disponibles, entonces ese es un tema real. No hay suficiente alimento, nosotros ante esto lo que hemos hecho, es gestionar desde el compartir pero no como una regulación, entendiendo que tenemos nuestra realidad, así tengamos el dinero, el poder adquisitivo para llevarme 10 kgr de caraotas invitamos a las personas a compartir, entonces, -no te lleves 10, llévate 2, para que el próximo compañero de la comunidad que venga pueda tener acceso a 2 kgr de caraota porque tú no te llevaste las 10. Esa ha sido una cultura que no es de ahora, es una cultura que hemos venido desarrollando desde hace muchísimos años por diversas razones, porque el producto estuviese muy caro en el mercado y nosotros siempre mantenemos precios por debajo de la oferta y demanda del mercado regular porque en el caso de las verduras hay mucha lluvia y se afecta la producción o por el contrario, hay mucha sequía, estamos siempre invitando al compartir, como una invitación, no como imposición, es decir, si hay una persona que se opone –yo no quiero, me quiero llevar cuatro… adelante, no podemos regular, el compartir es una invitación.

Está otro tema, el miedo, te lo mencionaba hace unos días, el miedo a que como está siendo tan recurrente el tema de que no hay disponibilidad, porque antes si bien uno tenía dinero podía llevarse dos cajas, ahora no, entonces eso ha generado como un miedo.

CLZ: Siguiendo sobre la necesidad de mayor producción y la interacción generada por *el compartir*, y el cómo estaban cubriendo la sobredemanda que hay, también me contabas que no solo es gente del Barquisimeto que va a las ferias, sino de otras localidades.

LV: Ese por supuesto, es otro elemento, aquí que hemos estado introduciendo el término de la territorialidad, para nosotros es terrible porque nuestro principio es que justamente somos seres humanos con necesidades, y eso a nosotros nos está afectando porque ya en las colas, en la comunidad más cercana hay disputas. P.e. un autobús que llegó con 40 personas del Zulia, no podemos pensar *que se vayan a ver cómo hacen en el Zulia*, resulta que somos hermanos venezolanos y es triste que esté pasando; por un lado, es terrible y por otro lado, es una realidad cuando decimos  ̶ oye, en serio, la cosa está bien difícil, es reflejo de la situación del país que no haya alimento en otras localidades, entonces me traslado donde los haya, así tenga que pagar un vehículo, así tenga que dormir en la calle, y correr el riesgo por la inseguridad, son un montón de factores. El  bachaqueo que claro, contextualizando su significado, son las personas que se dedican a comprar para revender, en palabras muy sencillas, yo compro el producto en 19 Bs. y los revendo en 250 Bs, es una cosa desmedida de abuso, de capitalismo, son venezolanos contra venezolanos. A los colombianos le sale más que regalado con el subsidio,  traen dólares y los cambian en mercado negro. Bueno sobre el enriquecimiento, no estoy diciendo que solo lo hagan los colombianos, seguro que hay venezolanos también haciéndolo, es un tema bien complejo y que es también parte del mecanismo del bachaqueo. Entonces, son muchos factores que están incidiendo para el desabastecimiento.

CLZ: Pero entonces, ¿cómo cubren la demanda? Me decías que están tratando de regular la entrega de productos.

LV: Sí, es una realidad el que cada vez estamos atendiendo a más personas, y no nos alcanzan los productos para toda la demanda que hay; entonces lo que hemos venido haciendo es tener unos mecanismos en lo que la misma comunidad intenta buscar modos de comunicación más efectiva. A través del perifoneo, es decir, comunicamos a través de grandes cornetas cuando se van terminando los productos  ̶ queda harina de maíz precocida para aproximadamente 50 personas más, esto ha creado un sentimiento de disminución de la frustración, porque es fuerte cuando estás haciendo una cola y estás de número 2000 y cuando llegas no encuentras nada, o durante la espera ves saliendo a las personas que llevan harina, azúcar, etc. y cuando llegas no hay nada; eso generaba mucha rabia, desolación y frustración. Este es uno de los mecanismos que ahora tenemos y vamos avisando, permitiendo que las personas decidan si se quedan o no porque las colas son de horas y horas, y actualmente no tenemos la capacidad de dar un buen servicio. Para nosotros era primordial no tener colas, si necesitábamos estar 10 personas más para no tener colas, incorporábamos más cajas, las ampliábamos, hacíamos lo que fuese necesario. En este momento, simplemente llegamos a un punto tal de desequilibrio que ni aunque metamos las cajas que metamos vamos a poder solucionar el tema de las colas.

CLZ: En diciembre de 2014, ¿a cuantas personas abastecían en las ferias. y ahora a cuantas abastecen aproximadamente?

LV: Abrimos solo viernes, sábado y domingo y tenemos varios mercados. Durante diciembre de 2014 atendíamos todo el fin de semana a aproximadamente 6000 personas en una de las ferias, tomando como ejemplo a la feria del centro, actualmente, en esa misma feria, solamente el día viernes estamos atendiendo a esa cantidad de personas.

CLZ: Hace rato me estabas hablando del miedo, creado por el sentimiento de incertidumbre, la gente tiene miedo a no tener, lo que crea esa necesidad de acumular y buscar más y más cosas debido a la inseguridad.

LV: Ejemplos de estos hay muchísimos y a cada rato, yo te mencionaba que nuestro método de distribución ha sido familiar, tenemos dentro del mismo espacio ̶ no como supermercado̶ sino que hay diferentes espacios, hay una feria, hay una súper feria, en la feria grande, que así la llamamos, vendemos los productos como frutos, hortalizas, acelgas, espinacas, cilantro o montes, son ramas verdes, y en otro espacio que llamamos súper feria están los productos que de alguna u otra manera superan la banda, superan el precio y no pueden estar en la feria. Entonces hay como dos espacios para comprar verduras. Hace poco, la papa, la cebolla, el pimentón rojo, son productos que por la lluvia, o por la falta de semillas aumentaron su costo de producción, por eso los tenemos en otro espacio. Se tiene que hacer una cola para feria, otra cola para la súper feria, otra para los víveres y como es por espacios, todo tiene precios ponderados y precios distintos, y por ello, se tiende a hacer como varias colas que habíamos estado promocionando desde nuestros inicios para las compras familiares. Yo de hecho lo hago así, generalmente yo compro los víveres, mi esposo compra las frutas y hortalizas, y mi hijo mayor compra la charcutería y otras cosas, entonces, claro, en menos de 45 minutos ya tenemos la compra global. Pero hoy en día, toda la familia hace la cola para los víveres, entonces en vez de llevarse como hago yo, p.e., tres kilos de maíz precocido para la semana, otras familias hacen que todos los hijos más el esposo, la abuela, el tío, compren, es una compra en la que quizás puedan haber otros sentimientos aparte del miedo y están basados en esa inseguridad del no tener, el miedo a un futuro completamente incierto, y es comiquísimo porque nosotros seguimos proponiendo la compra familiar del compartir por familia, y una ve divorcios en plena cola ̶  no, ella no es mi esposa, él no es mi hijo, no yo ni lo conozco, y tienen toda la vida comprando en feria y una sabe quién es quién, y es increíble, pero cierto. Es como un ciclo vicioso porque lo que se compraba en un mercado quincenal se hace dos a tres veces más en una sola compra. Como existe la posibilidad de hacer eso,  la gente tiene que buscar otras fuentes de ingreso porque los sueldos no son suficientes, así que los endeudamientos a través de las tarjetas de crédito, y de préstamos bancarios son cada vez mayores.

CLZ: Cuéntame, ¿Cuál es la relación actual con el estado? ¿Cómo era la relación antes y si de alguna manera se han generado procesos de fortalecimiento productivo, o de apoyo, o si han recibido ayuda económica para mejorar los medios de producción?

LV: Ya hemos hablado del tema del transporte que fue un punto de quiebre importante como organización, y justo para desarrollar el transporte hubo la adquisición de un crédito, y por esa experiencia, entendimos que necesitábamos generar nuestra propia autonomía desde todos los puntos de vista, desde lo organizativo, hasta lo económico. Hoy en día, la autonomía financiera es un criterio que hemos venido colectivizando, y nos han ofrecido -tanto antes como ahora- posibilidades de acceso a créditos. Hace dos o tres meses, una fundación estatal que promueve el desarrollo agrario en la región, nos propuso que gestionáramos los créditos con los montos que quisiéramos para los productores. Les dijimos que no, que estábamos bien, que por ahora no lo necesitábamos y tratamos de ser bien respetuosos. Estamos tratando de superar el facilismo, el modo rentista de funcionar y promovemos el autofinanciamiento a través de la creación de fondos propios; en ese sentido, la parte financiera desde nuestra experiencia con el transporte ha cambiado. Para la construcción del Centro Integral, hubo la tentación, porque teníamos alrededor de 3000 Bs y necesitábamos 8000Bs para su construcción, y en algún momento pensamos que íbamos a hacerlo por etapas, a eso le dimos un montón de vueltas hasta dijimos que tendríamos que acceder a un crédito de una entidad bancaria privada. Alguien dijo  ̶  NO, ya hemos avanzado muchísimo en la autonomía financiera como para dar un paso atrás, vamos a ver qué hacemos. Nosotros le llamamos, cerebro colectivo esa posibilidad de darnos a pensar alternativas a través de las cuales pudimos generar el financiamiento, y así surgieron ideas de financiamiento. Allá hay una bebida muy rica para algunos que se llama fororo que es un maíz tostado y molido, se hace con leche y azúcar, para los hombres es el viagra natural, es una bebida que se puede tomar caliente o fría, así se vendió fororo, jugos, la gente colaboraba, se hacían diferentes actividades, vendimias, y en el momento que nos iba a prestar la entidad bancaria, una persona dijo  ̶  vamos a hacer un pote colectivo y financiero, y eso fue genial, todos los que teníamos, las cooperativas y hasta las personas, sacamos todo lo que teníamos en bancos y lo depositamos en la cuenta del fondo para la construcción del centro integral, en menos de un mes teníamos todo el dinero, ̶ se me vuelve a erizar la piel porque fue increíble. Cincuenta organizaciones sacamos todo el dinero de los bancos y lo pusimos en ese fondo y pagamos más del porcentaje de interés que estaban pagando los bancos, nos pagamos un porcentaje mayor al que estaban ofreciendo para ese momento las entidades bancarias. Así realmente hemos venido construyendo formas creativas de autofinanciamiento. Hemos comprendido que la parte del dinero, de alguna u otra manera, crea una relación que puede ser muy dañina y puede hacer que perdamos la autonomía. Y esa claridad la hemos aprendido a los trancazos, pero la hemos aprendido.

Eso en la parte financiera, pero por otro lado, las relaciones de cooperación con el estado son permanentes, si nos piden apoyo en formación en cooperativismo, ahí vamos, nos piden que participemos en foros, ahí participamos, nos piden que hagamos presencia en la comuna de alguna región porque necesitan intercambio de experiencias comunitarias, participamos, siempre estamos dispuestos y hemos venido desarrollando una relación de respeto, una relación en la que han comprendido que somos una fuerza muy importante en la región que está teniendo eco incluso a nivel nacional e internacional y que esa fuerza, no es manipulable y no la pueden obtener de bandera política partidista porque es un NO rotundo a que alguien, un alguien, un ente se beneficie de un esfuerzo colectivo de más de 20 mil personas.

CLZ: ¿Se consideran una organización comunitaria alternativa, y más aún en el contexto actual venezolano, una organización en resistencia?

LV: Absolutamente, porque hay un planteamiento político claro de gestión comunitaria, eso lo hemos demostrado, eso lo queremos seguir desarrollando cada vez más, y cuando digo gestión comunitaria, es eso, con independencia y autonomía tanto económica como organizacional, y en este momento es muy importante.


[1] Esta entrevista se realizó en el marco del evento de discusión interna del Grupo Permanente de Trabajo Sobre Alternativas al Desarrollo, el 7 de septiembre de 2015 en Chinauta, Colombia.
[2] Boliviana, vive actualmente en Ecuador. Trabaja en temas de investigación-acción en justicia hídrica con enfoque en conflictos socioambientales, ecología política y género. Ha estado involucrada en campañas por la defensa del agua en Bolivia. Msc. en Estudios socioambientales en FLACSO-Ecuador.
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