Acerca de la crisis
y continuidad de las relaciones sociedad-naturaleza
capitalistas
Ulrich Brand y Markus Wissen
(Universidad de Viena)
Acerca de la relación entre crisis económica y ecológica
En las sociedades
capitalistas las crisis económicas son particularmente relevantes
porque el capital y sus grupos, y también los asalariados y los
representantes de sus intereses, deben temer por sus bases de
reproducción. Luchan por opciones de
aprovechamiento o empleos asalariados, así como por una
estabilización social y planificación para asegurar la reproducción
por lo menos a mediano plazo. A pesar de ello, el concepto según el
cual “una crisis arranca lo conocido de sus fundamentos” y llama
a “reorganizar las fuerzas” (Haug 2010:2121), nos parece ser una
visión demasiado limitada. Por lo menos sólo aplica en forma
parcial a las manifestaciones actuales de la crisis ecológica en las
sociedades del Norte. A diferencia de las consecuencias de la crisis
económica y las formas predominantes de su manejo, el drama ya poco
negado del cambio climático y la radicalización de la protesta
ecológica ―tal como se manifestó, por ejemplo, en Copenhague
durante la COP15,
o frente al transporte de contenedores de desechos nucleares Castor
en Alemania en noviembre de 2010, casi no se sienten en la vida
cotidiana de los habitantes del norte global. La catástrofe del
reactor nuclear de Fukushima incrementó el malestar difuso con
respecto a una mega-tecnología, y generó – por lo menos en
Alemania – declaraciones políticas y en junio 2011 leyes de que se
abandonará la energía nuclear. Sin embargo, hasta la fecha no llevó
a cuestionar críticamente los patrones de producción y consumo,
posibles precisamente gracias a la energía nuclear. A pesar de que
los diversos fenómenos de crisis están interrelacionados y a pesar
del carácter de clase y género de la crisis ecológica, parece que
su evolución se basa en una dinámica específica que la diferencia
de otros fenómenos de crisis. Al mismo tiempo, la especificidad de
la crisis ecológica tiene sus efectos sobre el desarrollo y el
manejo de la crisis económica o energética.
A continuación,
trataremos de analizar en mayor detalle y desde la perspectiva de una
ecología política la relación entre continuidad y ruptura en la
múltiple crisis actual. Para este fin, introducimos un término que
nos parece importante desde la perspectiva de la teoría
(anti)hegemónica: el modo de vida imperial, que no se refiere
simplemente a un estilo de vida practicado por diferentes ambientes
sociales, sino a patrones imperiales de producción, distribución y
consumo, a imaginarios culturales y subjetividades fuertemente
arraigados en las prácticas cotidianas de de las mayorías en los
países del Norte, pero también y crecientemente de las clases altas
y medias an los países emergentes del Sur. Según nuestra tesis, el
concepto del modo de vida imperial permite, en primer lugar, explicar
la contradicción (aparente) entre el hecho de que se observa, por un
lado, un aumento real y ampliamente reconocido de los fenómenos de
crisis en las relaciones sociales y ecológicas, mientras, por otro
lado, las medidas sociopolíticas concebidas para combatir estos
fenómenos de crisis siguen siendo muy insuficientes.