Diez justas razones de la lucha campesina y motivos para apoyar el paro nacional agrario en Colombia

por Jerónimo Pulido Arredondo



1) Los Acuerdos Incumplidos por parte del gobierno, pactados con los diferentes gremios, organizaciones y comunidades campesinas, logrados a través de anteriores movilizaciones; realizadas para exigir los derechos históricamente vulnerados por el estado y soluciones a la crisis agraria que se vive en el país. Es importante recordar que el estado y el gobierno además de imponer una política agraria que niega los derechos del campesino y su histórico aporte a la soberanía alimentaria y a la economía nacional, ha incumplido una y otra vez los acuerdos firmados en las movilizaciones, como por ejemplo el acuerdo firmado con los productores de papa hace unos meses o el acuerdo firmado con los cafeteros en el mes de marzo.

2) Importaciones masivas de alimentos que quiebran la economía campesina y la producción nacional. Como lo habíamos advertido los movimientos sociales; los tratados de libre comercio TLCsprofundizan los efectos de la apertura económica a la que la clase política sometió al país y solo favorecen los intereses de las multinacionales y algunos monopolios nacionales. Los Tratados de Libre Comercio (TLCs) desprotegen la producción nacional, entregan nuestra soberanía y acaban con la economía campesina.

3) Altísimos costos de los insumos; fertilizantes y venenos que hace unas décadas les fueron impuestos a los campesinos a través de la llamada extensión rural de las instituciones, para hacerlos dependientes de estos insumos y mercancías que concentran cinco transnacionales en el mundo y con los que unos pocos hacen negocio a costa del trabajo y la salud de los campesinos. Insumos que además de degradar nuestros suelos, fuentes hídricas y quebrantar el equilibrio natural de los agroecosistemas y la salud de los agricultores, tienen excesivos precios en Colombia; los mas altos de todo el continente. Así los campesinos de Colombia están doblemente sometidos; por una parte al paquete tecnológico de semillas fertilizantes y venenos que les fue impuesto por la empresa multinacional y del cual muchos hoy se vienen liberando a través de la agricultura orgánica campesina; y por otra parte a pagar con su trabajo los altos costos de estos fertilizantes y venenos de los que aun muchos son dependientes en la agricultura.

4) Los bajos Precios de los diversos productos campesinos como el café, la cebolla, la papa, el maíz, la leche, entre otros, que tienen en quiebra al campesinado, pues con los precios actuales de estos productos, los agricultores no logran recuperar ni si quiera los costos de producción, es decir “están trabajando al pierde”. Es importante entender que la baja de los precios responde a una imposición de la empresa multinacional de alimentos que opera en nuestro país y a los acuerdos del TLC firmados por el gobierno, que permiten la importación y entrada masiva de estos mismos productos de otros países, quienes pueden producirlos a menor precio, gracias a los subsidios, tecnología y menores costos de los insumos, entre otras políticas de apoyo al campo de aquellos países. Ayudas de protección y fomento de la producción agropecuaria de alimentos que en nuestro país son mínimas y en su mayoría entregadas a los monopolios.

5) Deudas Bancarias que tienen asfixiado a los campesinos, quienes al no encontrar subsidios o apoyo del estado para la producción, se ven en la necesidad de acudir a los créditos ofertados por el mismo estado y las entidades financieras, los cuales son imposibles de cumplir por la quiebra de su economía debido a las políticas y realidades anteriormente mencionadas. Con la crisis actual del agro la refinanciación propuesta por el gobierno no soluciona el problema de las deudas, por el contrario la prolonga y le agudiza el problema a los campesinos. La única propuesta viable para el campesino es la condonación de estas deudas por parte del estado, en donde además se les reconozca y compense a los campesinos todo el aporte que han hecho durante décadas a la economía nacional y a la soberanía alimentaria de nuestro país.

6) La Concentración y el Acaparamiento de Tierras expresan una realidad histórica de exclusión, destierro y dominación de la clase terrateniente que a utilizado diversas y violentas estrategias para mantener está estructura latifundista de la tenencia de la tierra; uno de los factores determinantes del poder económico y político en nuestro país. Colombia es el segundo país de América de mayor concentración de la tierra y el primero en concentración de la riqueza. A esta situación se suma que en los últimos años se viene adelantando un proceso de mercantilización y extranjerización de la tierra por parte de empresas nacionales y transnacionales que vienen comprando grandes extensiones de tierras agudizando la concentración de la tierra y afectando el uso del suelo. En este contexto la histórica consigna del movimiento campesino por una reforma agraria integral que afecte la estructura de la tenencia de la tierra y entregue tierras productivas a las miles de familias sin tierra que hay en nuestro país, junto a proyectos de fomento y apoyo a la agricultura campesina y servicios básicos y que hagan viable la permanencia en los territorios, sigue siendo una de las consignas estratégicas de algunas organizaciones campesinas, así como lo expreso el Coordinador Nacional Agrario en el seminario nacional de tierras territorios y soberanías, realizado en Bogotá en el mes de abril del presente año.

7) Mega minería en territorios campesinos: El modelo económico impulsado por el gobierno del Santos que le da continuidad a la política neoliberal de los gobiernos anteriores y hace un fuerte énfasis en el extractivismo de la naturaleza, impulsa una agresiva política de inversión extranjera multinacional, especialmente en megaproyectos agroindustriales y minero energéticos de la empresa multinacional. La locomotora minera es un pilar fundamental de esta estrategia neoliberal y avanza con diversas concesiones, títulos, exploraciones y explotaciones de gran minería en gran parte del territorio nacional, convirtiéndose en una de las principales amenazas para la naturaleza y la vida de las comunidades que habitan estos territorios.

8) Fumigaciones a territorios campesinos y cultivos de pancoger 
La política antidroga ha sido impuesta en nuestro país por los Estados Unidos a través de diversas estrategias como el Plan Colombia que más haya de acabar con el negocio de la droga busca intervenir política y militarmente en la región. Esta política antidrogas dirigida por el país mas consumidor de sustancias psicoactivas en el mundo como la cocaína e impulsada por los gobiernos; estigmatiza y criminaliza la planta de la coca y sus múltiples usos tradicionales, nutricionales, medicinales y espirituales, así como a los campesinos productores de cultivos de uso ilícito, quienes han tenido que acudir a estos cultivos para lograr el sustento económico de sus familias debido a la crisis del agro y al abandono del estado. Las fumigaciones aéreas con herbicidas además de afectar los cultivos de uso ilícito son dirigidas a cultivos de pancoger, fuentes hídricas, viviendas y espacios comunitarios, convirtiéndose en una estrategia de despojo y terror contra las comunidades, que acaba con la economía de los campesinos, la producción de alimentos destinados al autoconsumo y la biodiversidad; además contamina las fuentes de agua y genera miedo en las poblaciones afectadas.

9) Los Altos costos de los combustibles que aumentan el precio de los costos de producción y comercialización de los campesinos y afectan a toda la población colombiana por el encarecimiento de todos los productos y por ende de la canasta familiar. Colombia es productor de petróleo y contradictoriamente uno de los países en donde es más alto el precio de la gasolina.

10) El campesinado como sujeto político y la territorialidad Campesina: hoy el Coordinador Nacional Agrario CNA, una de las organizaciones campesinas nacionales del país que hace parte de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo y de la Vía Campesina Internacional reivindica como una de sus principales luchas, el reconocimiento del campesinado como un sujeto social, político, económico y cultural, que demanda el reconocimiento de sus derechos como clase social y una territorialidad campesina con autonomía y jurisdicción propia, de acuerdo a su identidad, tradiciones costumbres y formas organizativas propias.

A las anteriores razones para la movilización campesina y el paro agrario nacional, se suma la falta de garantías para la protesta social en nuestro país; expresadas hoy en una permanente amenaza del gobierno en cabeza del presidente Juan Manuel Santos y una brutal represión por parte del ESMAD, acompañada de procesos irregulares de judicialización contra quienes con justas razones se movilizan exigiendo sus derechos y el cambio de la actual política agraria del país.

En este complejo panorama del paro nacional agrario, a pesar de la incertidumbre sobre lo que sucederá en los próximos días, han quedado en evidencia algunas cosas importantes: El campo Colombiano está en crisis; la política agraria de este gobierno es anti campesina y está arrasando con la producción nacional y la soberanía alimentaria; el campesinado no aguanta más; y el despertar de la lucha y la movilización campesina es una realidad que genera esperanza para la clase popular Colombiana.

 El desafío es poder avanzar de esta histórica movilización de masas campesinas en la organización, unidad y cualificación del movimiento campesino y agrario y articular estas importantes demandas y reivindicaciones del campo en una lucha social y política junto a otros sectores sociales y populares (estudiantes, docentes, obreros, mujeres, jóvenes), que nos permita avanzar como clase popular hacia transformaciones estructurales de la sociedad; en las que podamos alcanzar el anhelado sueño de vivir en un país democrático, con justicia social, soberanía, vida digna y en armonía con la naturaleza.
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