Dialogo fraternal y sincero con mis críticos

Por Juan Pablo Maccia


Una serie de críticas proveniente de mis lectores me empuja a explicar mi posición ante el proceso electoral en curso. 

Antes de las PASO hice un llamado público a votar a Obeid –candidato cristinista en Santa Fe.  El Frente para la Victoria fue parcialmente derrotado en esas primarias, sobre todo aquí, en la provincia. Mi argumento general es sencillo: creo que el corazón del proceso político sigue pasando por la articulación que hace Cristina de un frente político que, aún poblado de burócratas y ladillas, sigue expresando (por prestigio y por expectativas; y por deserción de las demás fuerzas democráticas) la chance  gobernar de modo directo y abierto con los movimientos sociales  a través de nuevas líneas de politización. Se que esto no viene ocurriendo, y por esto me dedico a discutir estas cuestiones de modo público, y al interior del kirchnerismo. 

A casi 10 días de las elecciones, todo parece indicar que el caballo se ha cansado. La noticia, de confirmarse, es negativa para todos, ya que ninguna alternativa interesante alcanza a sustituir el impulso democrático que estos años canalizó el kirchnerismo. 

Estoy de acuerdo con mis críticos en que la izquierda debe asumir el desafío de construir -en tiempo real- experiencias de politización lo suficientemente plurales y ascendentes como para relevar al kirchnerismo en aquellos aspectos en los más duramente se lo critica. Igualmente cabe la pregunta:  ¿hay una izquierda en el país a la altura de semejante desafío?
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