Cartografías políticas (Encuentro 8)

La investigación política como desciframiento de signos 
Introducción
La investigación de los fusilamientos de José León Suárez comienza para Rodolfo Walsh de una manera azarosa.  “Una noche asfixiante de verano, frente a un vaso de cerveza, un hombre me dice: –Hay un fusilado que vive”. Ese encuentro cambia su vida para siempre. No hay nada voluntario, puro azar: toparse con un signo que no se entiende. Es una nada inicial de sentido lo que impulsa la investigación política. No sabemos qué quiere decir la situación que se nos presenta, pero, en vez de endosarle un sentido disponible, nos dejamos adentrar en su movimiento. Interpretar es menos dar un sentido que seguir el sentido que el signo emite. Trazar su mapa. Cartografiar.

“Aprender concierne esencialmente a los signos. Los signos son el objeto de un aprendizaje temporal y no de un saber abstracto. Aprender es considerar una materia, un objeto, un ser, como si emitieran signos por descifrar, por interpretar” dice Gilles Deleuze en “Proust y los signos”. Podemos concebir a la investigación como un aprendizaje definido de esta forma. Deleuze sostiene que los signos relevantes no provienen de una zona que podemos entender con claridad, sino de una zona oscura, donde se elaboran las fuerzas que nos componen. Los cuerpos se tejen de formas más complejas de lo que percibimos; investigar es indagar ese tejido.  

En su investigación sobre mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, Rita Segato intenta atravesar los clichés, los sentidos ya naturalizados en torno al feminicidio en México. Parte de la idea de que la violación no es el producto de un desvío individual sino un hecho colectivo. Una vez en Ciudad Juárez, desconfía de lo que puede decirse desde todos lados y sin ningún riesgo: que la responsabilidad por los crímenes es de los narcos y que su móvil es de tipo sexual. Un signo reenvía hacia afuera, hacia otra zona de lo pensable; indica que hay algo sustancial que no estamos viendo, anuncia otra realidad, cercana pero aún en la penumbra. 

Hipótesis

Investigar es descifrar signos, para lo cual es necesario suspender las explicaciones elaboradas previamente, reemplazar las certezas abstractas por una fidelidad a los sentidos que los hechos emiten.

Decimos

·          Hay una condición involuntaria en la investigación política entendida como aprendizaje. El caso surge de un encuentro contingente con algo inesperado, que nos involucra en un proceso no predecible. 

·          El testimonio dispone de una autoridad que consiste en el hecho de haber vivido el caso objeto de investigación. Al contrario, el investigador no dispone de esta autoridad: el signo del caso no es captable en la dimensión del vivido y del vivible.

·          En el texto de Rita Segato investigar es producir hipótesis de sentido para cosas que se nos presentan como inexplicables. La autora dice: los feminicidios no responden a comportamientos anormales/anómicos, pertenecen al funcionamiento de una sociedad, pueden volverse inteligibles a condición de adentrarse en la gran máquina comunicativa que expresan. El punto central de su investigación es: ¿Cuál es la estructura narrativa inherente a este modo de matar?

·          Frente a los crímenes sucedidos en Ciudad Juárez, Segato no indaga en la vida de las mujeres asesinadas ni se interesa por los detalles de cada caso, sólo se pregunta: ¿cuál es el significado de lo femenino en esta sociedad?

·          Hay discursos sobre la muerte de las mujeres que circulan con mucha agilidad en la ciudad y los ligan a otros temas considerados igualmente problemáticos: el narco, la violencia, la locura. Se explica lo que pasa estableciendo relaciones entre efectos, entre elementos visibles. En cambio, Segato se propone rastrear el origen, tanto de los actos de violencia contra las mujeres como de los discursos con que la sociedad los explica. Se pregunta por la estructura simbólica que organiza lo social, por el lugar que los cuerpos de los hombres y de las mujeres ocupan en ella.

·          Un problema es, en principio, ininteligible. Pensar un problema, dice Deleuze, es reenviar los signos a las relaciones entre los cuerpos, indagar las fuerzas que los originan.

·          Segato observa que en esa estructura simbólica hay una asociación de la mujer al territorio y del hombre a la soberanía. La mujer es aquello a controlar. Los asesinatos pueden entenderse como parte de una acción de control. Por esto el violador no es un sujeto individual y no se pueden confundir los feminicidios en Ciudad Juárez con otras formas de violencias de género (por ejemplo, la violencia domestica). El violador es un sujeto colectivo masculino que en cada feminicidio reafirma el control sobre el territorio/cuerpo de la mujer, renovando, con un pacto de sangre en la sangre de las víctimas, la adhesión a la cofradía mafiosa.

·          El pacto de sangre es también un pacto de silencio. Por eso hay que pensar los feminicidios no como consecuencia de la impunidad, sino como productores y reproductores de impunidad: sellar, con la complicidad colectivamente compartida en las ejecuciones horrendas, un pacto de silencio capaz de garantizar la lealtad inviolable a cofradías mafiosas que operan a través de la frontera más patrullada del mundo.

·          Jon Beasley Murray sostenía que no alcanza con ver cómo se compone una situación a nivel discursivo sin atender al plano afectivo, al plano de los cuerpos. Cuando Segato habla de estructura simbólica hace referencia a una instancia donde el sentido/orden significante no excluye a los cuerpos. Son dos nociones distintas de lo simbólico, pero dos planteos que pueden ser convergentes.      

·          En los asesinatos de Ciudad Juarez Segato identifica un tipo de violencia no instrumental, una violencia expresiva, cuyo objetivo es anunciar que está operando una nueva forma de poder, que regula las relaciones entre las personas, los espacios: exhibir la capacidad de dominio que debe ser reeditada con cierta regularidad y al mismo tiempo exhibir la impunidad.  Expresar que se tiene en las manos la voluntad del otro es el telos o finalidad de la violencia expresiva. Dominio, soberanía y control son su universo de significación.

·          Segato trabaja con la noción de “soberanía” de Carl Schmitt, donde el poder es poder sobre el territorio y se establece mediante la excepción. El estado de excepción es el momento en que se actúa por fuera de la ley en nombre de una normalidad alterada que es necesario reestablecer.

·          Esa noción de “estado de excepción” nos permite entender mejor la idea de “segundo estado” que desarrolla Rita Segato. Habría una primera realidad del estado, definida por las leyes y las funciones de las instituciones en su cara legal, y una segunda realidad, operando sobre los territorios y las economías con mecanismos que no están contemplados en esa primera estatalidad.   

·          Aunque se habla de “segundo estado”, no está clara la relación con el primer estado, no parece haber entre ellos subordinación. Hay una acción paralela, según la situación esos dos estados pueden actuar en conjunto o enfrentarse. Habría que complejizar la referencia al "segundo estado" (¿nos parece pertinente el concepto de "segundo estado"?). Se trata de una realidad opaca que no se puede entender en los términos de una línea de demarcación entre carnífice/víctima, rico/pobre, sino come maquina de gobierno para la entera sociedad.

·          Un ejemplo de funcionamiento de esta doble estatalidad puede ser el sistema financiero, compuesto por unas redes que conjugan prácticas legales con un orden informal/ilegal. No alcanzan los conceptos que nos da el primer estado para pensar el modo en que se gobiernan los territorios.

·          El capital financiero puede ser visto como una reproducción abstracta de los intercambios reales entre las personas. Un sistema que articula elementos aparentemente inconexos, muy desagregados, con lógicas ultracomplejas, sin sujetos fuertes, con dinámicas infinitesimales podría ser la mejor representación que tenemos hoy de cómo se produce el valor.

·          El texto de Segato tiene una  estructura propia del género trágico: concluye diciendo que no hay nada que pueda hacer la justicia en relación a los crímenes, que lo único que se puede hacer es negociar su declinación y cese. Raquel Gutierrez sostiene algo parecido en torno al poder del narco en los territorios: a esta situación no la cambia la justicia, la salida es pordesactivación

·          ¿Qué diferencia a la desactivación de la justicia? Quizás la justicia se sitúe preferentemente en el primer nivel del estado, mientras que la desactivación es algo que ocurriría por fuera de las formalidades de la ley y las instituciones, en el lugar donde las fuerzas que organizan la sociedad se generan.

Materiales para la próxima

“Capital y Lenguaje”, Christian Marazzi / Leer al menos las primeras 10 paginas.
Entrevista a Pedro Biscay políticas y finanzas en nuestro país: http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2013/06/clinamen-conflictividad-y-finanzas.html
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