¡Mitopoiesis viejx!


Taller: Ni rastro del carmín (Sevilla)

Teoría de la evolución
 
Cada intento de transformar la realidad tiene sus mitos. Desde la
revolución ilustrada del siglo XVIII hasta las oleadas de protesta
global de finales del XX, desde el feminismo hasta el movimiento del
software libre, han necesitado de narraciones colectivas sobre las que
proyectar los deseos de la comunidad y que han dotado a ésta de un
lenguaje común con el que interpretar el mundo.
Narraciones colectivas, para nosotros: los mitos, esos que quitan el
miedo y dan seguridad. Los que mantienen la cohesión de los grupos
sociales y, éstos a su vez, se apoyan en ellos para producir nuevas
narraciones que los mantengan en vida…
La mitopoiesis, ¡esta es!, la creación colectiva de mitos, dinámica de
retroalimentación permanente entre la comunidad y sus narraciones.
Por lo tanto una comunidad incapaz de producir relatos sobre sí misma
y sobre el mundo es una comunidad condenada a desaparecer. Pero los
mitos, cuando son fuertes y demuestan su capacidad para elaborar una
cosmovisión y unir las voluntades en torno a ella, tienden tendencia a
cristalizarse. Entonces el mito se convierte en una forma
cuasi-religiosa de identidad colectiva, con sus héroes, sus rituales y
su particular gramática de clasificación de lo existente.
Hoy, la sobredosis de narraciones cristalizadas – el exceso de
Historia con la que nos observamos y observamos al otro- dibuja un
panorama complejo para la elaboración de mitologías vivas. Los relatos
circulan y mutan a gran velocidad, los archivos se expanden y
proliferan, la memoria se abarata y se desvincula de los cuerpos. Hay
toda una literatura, corrientes culturales del siglo XX, empeñadas en
la negación de las mitologías existentes, como las primeras
vanguardias, el situacionismo o el punk; impulsos de “destrucción
creativa” de la memoria social; búsqueda de la destrucción de todas
las mitologías, la negación de sus héroes, el desprecio por sus
mártires, la tabula rasa; para imaginar la posibilidad de una
experimentación que apueste radicalmente por lo desconocido. Que,
frente a las mitologías, oponga las mitopoiesis y frente al proclamado
Fin de la Historia, la liberación de las historias. Porque, colegas,
vamos, hablar de Historia es hablar de historias. Quiénes, cómo y por
qué las crean, quienes, cómo y por qué las ponen en circulación, cómo
y por qué se interpretan y sobreviven. Hacer Historia es por tanto,
apropiarse de la máquina mitológica para producir mitos.

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