Lobo suelto! no habla de política, no sabe hacerlo. Habla sí, a su modo, ante la política. No habla de otros, no quiere hacerlo. Habla sí ante los otros. Ha olvidado su nombre personal, usa los pseudónimos que va recibiendo. No es anónimo, sino versátil. No posee saberes sobre el mundo, sino saberes del mundo. No posee intimidad, sino sensibilidad.
Anarquía coronada es ampliación de lo pensable, de lo decible. Nunca una excusa para restringir o degradar vidas. Suelto en la metrópoli, entre la calle y la red, entre la imagen y la idea, entre la palabra y la sospecha, entre la ironía y la perplejidad. Harto del trabajo, de la consigna, del comentario fácil y de los discursos de los especialistas, escéptico con las alternativas, y descreído de las promesas. Los medios no mienten: crean realidad simplificada. Los militantes habitan su cápsula. Los intelectuales son débiles en su comodidad. Miles y miles se amoldan a los aires de época: Lobo Suelto siente náuseas. Pero los tiempos no mueren ahí. Hay que inventar figuras informes desde las que hablar. Voces que aúllen.
La historia de las migraciones es
larga. Todas nuestras experiencias actuales están precedidas por estos
movimientos en los que se ponen en juego, al mismo tiempo, necesidades, afectos
y deseos de libertad. La crisis política y social de 2001 desencadenó un proceso
masivo de migraciones y desplazamientos territoriales que transformaron la
geografía urbana: desde
acá hacia Europa, entre los distintos países y zonas de la
región. Muchos se fueron, otros prefirieron quedarse o no pudieron irse, y muchos otros
llegaron para instalarse. Eran tiempos inciertos, tanto para quienes se movían buscando
nuevos horizontes y posibilidades, como para aquellos que se quedaban inventando
formas comunes de atravesar la
crisis. Los cacerolazos y asambleas, los piquetes y las formas
económicas alternativas, las redes
y el trueque, fueron ensayos que están en la base misma de
la “estabilidad” actual. .
La toma del
Parque Indoamericano fue un breve estallido que reveló
una capa de la realidad social que es actualmente incluida a condición de ser invisibilizada.
Buena parte de la estabilidad y el
consenso social actual, que se manifiesta como racismo y deshumanización
respecto a un “extraño”, al que se teme cuanto más distinto se lo caracteriza,
puede vincularse con aquellas formas de desconfianza y temor. Limitar el
pensamiento en torno al migrante como una pura amenaza de rapiña permite, entre
otras cosas, hacer un cálculo mercantil que aprovecha la rentabilidad de la
ilegalidad y de la desesperación, para capturar su fuerza vital en función de
la estructura que lo solicita y explota.
Para
nosotros, el término “inmigracióndescontrolada” abre un conjunto de preguntas
que abarca la complejidad latente en la ciudad: la demarcación de derechos
entre quienes son “vecinos” y quienes no, las de control y descontrol, las
lógicas de segregación social y espacial, las imágenes progresistas simplificadas
que circulan sobre el concepto de igualdad.
La consigna “inmigracióndescontrolada”
propone, en su sentido negativo, “invisibilización controlada”. Lo que
buscamos, en cambio, es considerarla en su productividad: de valores y afectos,
de formas de vida e intercambio, de trabajo y creación de imaginarios y
lenguajes indispensables para enriquecer nuestra existencia colectiva.
- Presentación del libro Vecinocracia, del colectivo Hacer ciudad
- Álbum de Familia
- Cortos audiovisuales
- Mapa conceptual a partir de los acontecimientos del Parque Indoamericano
Grosa movida!!
ResponderSuprimir