Bolibofobia

Durante los últimos días, acá, en Argentina, se han presenciado, sin dudas, los actos racistas más descabellados y siniestros desde la llegada de muchos de nosotros a este país (no hablamos de migración para hacer referencia a nuestra llegada, sino de movimiento territorial). Actos racistas que no refieren tanto a los asesinos o a los delincuentes que dispararon en Villa Soldati en estas horas, sino al cinismo desalmado de una gran mayoría de la sociedad argentina (incluimos con el profundo dolor en esa mayoría a  mucha gente que conocemos). Así, no podemos dejar de relevar lo fuerte y peligroso de los permanentes comentarios racistas que se escuchan diariamente en la calle y que son pasados totalmente por algo normal y aceptados, inconsciente o conscientemente, por las personas acá. Notamos que cuando alguien dice alguna barbaridad ideológica/racista se siente con la libertad de decirlo en cualquier ámbito por el hecho de que no está mal decirlo y de que cuenta con la complicidad de las personas que lo escuchan. De este modo, frecuentemente, se expresan los inocentes y preocupados vecinos con frases que invitan a la violencia generalizada: no es raro oír referencia a los inmigrantes del tipo "hay que matarlos a todos" o "volverlos a su país de una patada". Muchos se protegen de todo pecado diciendo: "Yo no soy racista, yo no estoy contra los bolivianos, estoy contra los bolivianos vagos", pero en las reuniones de ocio estallan bromas a puro relax: "Parece un bolita" o "¿Tu novia es boliii?, ¡No podes!". ¿Cómo digerir tanta hipocresía?



Bolibofia, creemos, concuerda –y mucho— con todo lo ocurrido. En estos días tuvimos  la oportunidad de escuchar y analizar a varios periodistas, cronistas, locutores de radio y “vecinos” indignados por los “ocupas”. Entonces,  nos encontramos parados en medio de un racismo creciente, sin estar ocupando las tierras del INDOamericano, pero siendo igualmente agredidos por los medios de comunicación, el Gobierno de la Ciudad y estos “vecinos”, entre otros.

Xenofobia  (Del griego ξένος xeno = extranjero y φοβία fobia = temor) es el odio y rechazo al extranjero, con manifestaciones que van desde el rechazo más o menos manifiesto, el desprecio y las amenazas, hasta las agresiones y asesinatos (ESTO LO DICE WIKIPEDIA)

Xenofobia. (De xeno- y fobia).1. f. Odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros. (Esto lo dice la Real Academia Española)

racismo.1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros.
                2. m. Doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior. (Real academia española)

Esto nos hace preguntarnos si, acaso, la raza humana no es una sola; si incluso totalmente heterogénea, no deja por ello de ser una misma RAZA (la raza humana). Así,  no podríamos decir que el racismo existe, entre la raza humana, como término posible.
Con respecto  al término “xenofobia”, la Real Academia Española dice muy bien que su significado remite a la “repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros”. Pero esto nos lleva a preguntarnos si, acaso, un italiano, un español u un estadounidense no son extranjero en estas tierras. ¿Qué es lo que hace que no se discrimine a un yanqui o a un europeo y sí a un boliviano? También nos preguntamos con insistencia acá, en casa, quién tiene el privilegio de ser  “vecino”, qué requisitos hay que cumplir o qué formularios llenar para tener ese privilegio.




Se utilizó este término de “vecino”, también, para diferenciarlos de los “delincuentes o asesinos”, como diciendo que los “vecinos” no son este tipo de personas, que los causantes de tanto daño y dolor no pueden ser los “vecinos” del barrio de Lugano, Soldati, Samore (y mucho menos de Palermo, Recoleta o Chacharita), etc., que solamente puede ser gente paga o cínica de otros lugares y motivados por otros intereses ajenos a la bolifobia.

Este modo de entender y presentar la situación genera una mirada encubridora que ampara a las personas que participaron de estos actos el pensar que las personas “bien” no son capaces de hacer estas cosas. Solo intentan calmar y minimizar estos hechos. Pero cualquier persona puede tener  bolifobia  pasiva, permanente y constante, y estallar ante 500 personas: el odio que genera el racismo impulsa a actos siniestros. O es, al menos, lo que prueban las muertes de Bernardo Salgueiro (paraguayo), Rosemary Cupeña (boliviana), Juan Castañeta Quispe (boliviano) y el último caso de un chico de 19 años.


Dice el diario de hoy: “El director del SAME, Alberto Crescenti, confirmó la muerte del joven de que había sido herido y estaba siendo llevado al Hospital Piñero, cuando fue “sacado por la fuerza por desconocidos” cuando ya estaba dentro de la ambulancia. “Lo remataron en el lugar”, aseguró Crescenti. La escena provocó un impacto tremendo en el médico que estaba atendiendo al chico herido de bala. Además de la muerte del joven de 19 años, el titular del SAME reportó la existencia de “numerosos heridos”.

¿Es esto, acaso, una “pelea entre vecinos”?

Frida, Ana Paula, Angel, Pablo y Hernán, Bajo Flores, 11 de diciembre de 2010
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