El viernes de la ira islamista se cobra decenas de vidas en Egipto

Cuando aminoraban los tiroteos, los manifestantes volvían a entrar a la plaza Ramsés
«¡Nos están matando, nos están matando!» Tras horas de incesantes disparos de la policía en el viernes de la ira convocado por los islamistas en El Cairo, los manifestantes no atinaban a describir la situación de otra manera, ni a encontrar la calle de huida. «Están disparando desde los edificios, desde los helicópteros». Corrían sin orden cuando los tiros se intensificaban y manchaban de sangre los adoquines de las aceras. Volvían cuando minoraba el ruido y ancianos, jóvenes y mujeres atravesaban la plaza Ramsés sin temer el fuego que avivaban los islamistas en tres hogueras.
Disparos desde el puente 6 de Octubre, cerca de la sede de la policía, desencadenó una carga y el caos tan solo una hora y media después de que comenzara la protesta. Los gases lacrimógenos provocaron la primera desbandada y el inicio de otra jornada violenta en la que el Gobierno ha confirmado 70 muertos y decenas de heridos. A la mezquita de Al Fatha, junto a la plaza, eran transportados los heridos y los cadáveres. Los islamistas hablaban de más de 45 cuerpos.
«Entre tú y yo, Mursi jodió la transición, pero yo estoy aquí contra la masacre del otro día». Adel Abdel-Latif prefirió no entrar en la muchedumbre y seguir la manifestación desde el acceso de la calle Emad el Din, previendo que las fuerzas de seguridad no demorarían la intervención. Dos helicópteros habían comenzado a sobrevolar la zona. Reproducía un sentir general que, sin embargo, no disuadía a la gente para abandonar la protesta.
Cinco tanques cortaban los accesos del puente 6 de Octubre a la altura de la plaza Tahrir, desde primera hora de la mañana. El Ejército había destacado los tanques alrededor del emblemático centro de protesta. Sin embargo, junto a la plaza Ramsés eran jóvenes y adolescentes que portaban palos y cuchillos los que regulaban el tráfico y el acceso al lugar de concentración.
Varios grupos de las mismas características transitaban por los aledaños de la plaza Ramsés poco después del inicio de la protestas. Mais, una joven pro Mursi, tiene claro que son baltaguiyas, matones a sueldo, que utilizaba el régimen de Hosni Mubarak para acciones criminales.
«Esto es peor que entonces», dice desesperaba. También se escucharon disparos en Alejandría, Beni Sueif, Fayun y otras ciudades del país. Oficialmente hay 31 muertos en provincias. El Gobierno ha dado un paso más en sus declaraciones y aseguraba que se están enfrentando a un «complot de terroristas e infractores de la ley». «El Gobierno, el Ejército, la Policía y el gran pueblo son una sola mano en la lucha contra el oscuro plan terrorista de la organización de los Hermanos Musulmanes», manifestaba ayer avivando la división de la sociedad egipcia.
Los Hermanos Musulmanes dieron por terminada la protesta a las ocho de la tarde, aunque se siguieron escucharon disparos.

Con la noche, el toque de queda devolvía a los egipcios a sus casas, pero la escalada de violencia y nuevos llamamientos de protesta hace temer que Egipto se sumerja en un oscuro caos. (LA VOZ DE GALICIA)
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